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Pañales, toallas sanitarias y tampones: productos de un solo uso contaminantes y riesgosos

Los altos niveles de contaminación y riesgos para la salud de los productos de un solo uso como pañales, toallas sanitarias y tampones, te llevarán a preferir opciones ecológicas.

Los productos de un solo uso han invadido poco a poco nuestra cotidianidad hasta convertirse en parte de nuestro día a día sin que nos demos cuenta, o al menos sin que nos detengamos a pensar los efectos que pueden tener en nuestra salud y en el medio ambiente. ¿Son dañinos?, quizás te preguntarás inocentemente, pues sí, y más de lo que imaginas, porque muchos de ellos contienen componentes tóxicos y se convierten en desechos con altas tasas de contaminación.

Uno de los problemas menos visibilizado de las ciudades es la gran cantidad de desperdicios que se generan. Cada uno de nosotros producimos una enorme cantidad de desechos al año, que debe ser recogida para reciclarla, acumularla en vertederos, compactarla, llevarla a rellenos sanitarios o incinerarla, según sea el caso y las políticas públicas en cuanto al manejo de desperdicios de cada país o localidad.

Debido a la industrialización y la globalización, se comenzó a prestar menos atención al tema ambiental, hasta que en 1992 se realizó la Cumbre de la Tierra, organizada por la ONU en Río de Janeiro, cuyo primer principio fue “Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”. Basados en esto los Estados han aprobado diversas leyes y cada quien debe contribuir para evolucionar hacia una mayor sostenibilidad.

¿Qué son los productos de un solo uso?

Nuestra cotidianidad está repleta de objetos que usamos una sola vez y luego desechamos, es por eso que se les llama productos de un solo uso, y se encuentran en nuestra casa, lugares de trabajo y hasta los usamos en cada salida a la calle. Entre los más comunes podemos mencionar los envoltorios, las servilletas, los pañuelos de papel, el papel de cocina, las afeitadoras, los pitillos, los cubiertos, vasos y platos de plástico, las afeitadoras desechables, los pañales para bebés, los tampones y las toallas higiénicas femeninas.

Para fabricarlos es necesaria mucha energía y materias primas, como derivados del petróleo para los plásticos y árboles para obtener el papel, pero generalmente el uso que les damos es muy breve. Tomando en cuenta que la mayoría son prácticamente imposibles de reciclar en forma masiva, casi todos estos productos terminan en los vertederos, en el mejor de los casos, pues muchas veces los vemos tirados en ríos, terrenos baldíos, lagos, playas, etc. Todos son contaminantes del medio ambiente, unos más que otros, pero algunos contienen químicos y componentes tóxicos para nuestra salud.

Muchas personas han tomado consciencia de la situación y comenzaron a realizar pequeños cambios en sus hábitos de consumo con un efecto significativo, aunque falta mucho más. Lamentablemente tres de los productos sobre los que existe mayor resistencia, para preferir opciones sustentables, son los tampones, las toallas sanitarias femeninas y los pañales, pero… ¿sabías que estos productos se encuentran entre los más perjudiciales?

Esto es debido a que han sido evaluados por diversos organismos que han concluído que contienen materiales tóxicos que hacen daño a la salud humana y además, luego de su uso, tienen materia orgánica que hay que eliminar, separar cada componente y seleccionar lo reciclable. Este proceso requiere de mucha energía y dinero, por lo que ninguna empresa quiere asumirlo. Entonces ¿no resultaría mejor buscar alternativas ecológicas?

Pañales desechables versus pañales lavables

Los pañales desechables para bebés parecieran un producto inocente, como sus usuarios, y obviamente han ganado rápidamente su aceptación el mercado por la practicidad que suponen, pero detrás de esa primera impresión, esconden mucho sobre su realidad.

Diariamente se usan 500 millones de pañales desechables, en 3 años un bebé puede utilizar 6.700 en promedio. Aproximadamente del 1% al 2% de los residuos que terminan en los vertederos del mundo son pañales desechables, los cuales toman cerca de 300 años para descomponerse en los vertederos. Si son incinerados emiten Productos de Combustión Incompleta (PCI), especialmente dioxinas (10.000 veces más tóxico que el cianuro) y furanos por el cloro que contienen, que son muy contaminantes y perjudiciales para la salud.

Los pañales desechables están compuestos por 3 capas: la central que tiene el material absorbente y está hecha mayormente de pulpa de celulosa (madera blanqueada con cloro) y polímeros. La exterior, que previene derrames y contacto con la ropa, está hecha de polietileno, un plástico de económica y rápida producción pero muy lenta degradación; y por último la tela interior, que tiene contacto con la piel y es fabricada de polipropileno, otro plástico con alta resistencia a la degradación. En algunos se utilizan también el poliéster y poliacrilato.

El plástico es uno de los materiales que tarda más en degradarse y aunque en algunos casos se puede reciclar, cuando hablamos de pañales es un proceso sumamente costoso que, como mencionamos, las empresas no desean realizar. Adicionalmente la revista francesa 60 millions de Consommateurs publicó un estudio realizado en 12 marcas diferentes de pañales en el que se demostró que contenían sustancias tóxicas.

Entre esas sustancias halladas tenemos: pesticidas (incluyendo glifosato), hexaclorobenceno o HCB, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), dioxinas y compuestos orgánicos volátiles (COVs). Todos estos químicos entran en contacto con la delicada piel de los bebés poniendo en riesgo su salud.

Nuestra solución para tu bebé

Ya sea por la salud de tu bebé, porque quieras disminuir la cantidad de desperdicios plásticos que produce tu familia o simplemente porque es una opción más económica que comprar montañas de pañales desechables; nuestra recomendación es que optes por pañales lavables como los que nosotros tenemos para ti.

Este pañal con solapas es de fácil uso y naturalmente reutilizable e impermeable, con un sistema de elastico con ojal para evitar escapes. Dispone de un par de solapas (una superior y otra inferior) que permiten colocar CUALQUIER TIPO DE ABSORBENTE como gasas, algodón, bambú y pañales predoblados. Si quieres pedirlo puedes ingresar acá.

Toallas sanitarias lavables en lugar de desechables

Una mujer utiliza aproximadamente 4 toallas sanitarias femeninas desechables al día durante su menstruación, si tiene períodos de 4 días mensualmente, cada año usaría un promedio de 192 toallas sanitarias. En su vida, cada mujer utiliza cerca de 10 mil toallas que están fabricadas con las mismas tres capas que los pañales desechables, y por ende tienen los mismos componentes, pero en ocasiones se les adicionan colorantes y aromas artificiales.

En las toallas desechables también está presente la dioxina, químico relacionado en casos de cáncer, endometriosis y disminución del sistema inmune. Chem Fatale, un estudio publicado en noviembre de 2013 por la organización Women's for the Earth (WVE) concluye que contienen pesticidas, tintes y dioxinas, catalogadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Contaminantes Orgánicos Persistentes (sustancias altamente tóxicas con lenta degradación física, química y microbiológica que se acumulan en los tejidos grasos humanos).

Todos estos productos con base plástica, causan con mucha frecuencia molestias e irritaciones vaginales y además el incremento en la proliferación de bacterias y hongos. Todo esto provocado por la humedad acumulada.

Una opción ecológica y sin tóxicos

Debido a todos los efectos negativos de las toallas desechables, nosotros te recomendamos cambiarte a nuestras Toallas Femeninas Lavables, elaboradas en algodón y una suave tela de poliéster, impermeable y respirable, que deja pasar la humedad manteniéndose seca en la superficie.

Nuestras Toallas están dotadas de un broche a presión para sujetarse firmemente sin dañar tu ropa interior y pueden ser lavada fácilmente. Para solicitarlas puedes dar click acá.

Tampones tradicionales o Copa menstrual

Aproximadamente un 70% de la población femenina mundial utiliza o ha utilizado tampones. Los tampones absorben el flujo natural de la mucosa de la vagina provocando resequedad, desequilibrios en la flora vaginal y un incremento en la aparición de infecciones. Algunos especialistas creen que puede relacionarse su uso con bajas en las defensas inmunológicas, incremento de bacterias, inflamaciones y el desarrollo de endometriosis.

En muchas ocasiones se fabrican con rayón o una mezcla de rayón y algodón. Ese rayón es blanqueado con cloro, como se procede en la fabricación de los pañales y toallas sanitarias, por lo que se produce también dioxina. Por otro lado el estudio Chem Fatale encontró en los tampones las mismas toxinas que en las toallas sanitarias.

La revista estadounidense Enviromental Health Perspectives, en su artículo A Question for Women’s Health: Chemicals in Feminine Hygiene Products and Personal Lubricants, indica que las membranas de la vagina y la vulva son más propensas a absorber rápidamente los químicos sin metabolizarlos, y alertan sobre que la exposición a la dioxina y los pesticidas producen reducción de niveles de magnesio, desequilibrios hormonales, cáncer y riesgo de alteraciones genéticas; además del riesgo del Síndrome de Shock Tóxico (SST).

Además de coincidir con la presencia y efectos de los mencionados químicos, el National Center for Health Research en el artículo Tampon Safety, indicó la posibilidad de que algunos tampones pudieran contener asbesto, añadido para provocar el sangrado excesivo e incrementar las ventas de tampones.

Cómoda y sin riesgos

La Copa menstrual o Copa de Luna es un producto que ha llegado al mercado para revolucionarlo por completo, porque es un pequeño recipiente elaborado en suave silicona que se inserta en la vagina, igual que un tampón, y una vez lleno se retira, se lava y se coloca nuevamente. Debido a esto no produce ningún tipo de desperdicios, lo que la hace totalmente ecológica y solo necesitas una así que también ahorras.

Su forma ergonómica de campana se adapta perfectamente a las paredes vaginales para recoger el flujo menstrual en lugar de absorberlo, como los tampones. Además, no irrita la piel, no estropea la flora vaginal y cada vez más mujeres se convencen de que es una excelente opción. Si deseas adquirir una, solo haz click aquí.

Cada uno de nosotros podemos ser parte del problema o ayudar a solucionarlo, consumiendo de forma consciente, más respetuosa con el ambiente y con nuestra propia salud. Nosotros desde ConSentido Verde queremos incentivarte a reducir el consumo de productos de un solo uso y desechables a cambio de comenzar a utilizar productos ecológicos.

 

Publicado el 12 de julio del 2018
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